Search
  • El Redentor AOG

El Horno de Fuego

Daniel 3:17-18

En la vida del ser humano habrá veces que tendremos que pasar por situaciones no agradables. Algunas de estas veces son consecuencias de nuestros actos. Mas algunas veces son situaciones inesperables que nos toman por sorpresa. Algo así sucedió a cuatro hombres común y corrientes que vivían en la provincia de Babilonia. Ellos habían ya pasado por momentos muy duros puesto que la cuidad donde anteriormente vivían había sido sitiada y destruida y ellos habían sido llevados cautivos al palacio del rey Nabucodonosor. Mas en vez de quejarse de su actual situación, propusieron vivir una vida agradable a Dios.

Después de dos años las cosas se mejoraron para ellos. El rey tuvo un sueño que nadie podía descifrar hasta que uno de los cuatro varones llamado Daniel, respaldado por Dios a causa de su consagración a Él, interpreta el sueño de aquel rey. Por consecuencia el rey lo engrandeció en gran manera y Daniel no dejo la oportunidad pasar para interceder por los otros tres varones que estaban con el: Sadrac, Mesac y Abed-nego. De un momento para otro estos cuatro hombres pasaron de ser cautivos a hombres de renombre en posiciones prestigiosas en aquella provincia. La historia podía terminar aquí con “y vivieron por siempre felices…. FIN”. Pues cual fue su sorpresa que las cosas se pusieron aun peor. Por causa de hombres perversos llenos de envida que buscaban alguna forma de arrastrarlos al suelo, Sadrac, Mesac y Abed-nego, fueron puestos en una situación de vida oh muerte.

El rey Nabucodonosor había construido un ídolo al cual el ordeno que todos postrándose lo adoraran. Mas por causa de su decisión de no prevaricar contra Dios, estos hombres no obedecieron el mandato real.

Es aquí donde en Daniel 3:17-18 encontramos un gran ejemplo de valentía y de rectitud. Estos hombres podrían haber seguido la corriente de los de mas para salvar sus vidas, mas ellos eran hombres de integridad y de un solo carácter. Habrá veces que las decisiones que tendremos que tomar podrán traernos problemas eh inconveniencias. Mas no debemos de tomar la solución más fácil, sino la correcta.

Algunos podrían decir “pues si Dios es tan bueno porque no los libró de tal situación”. Y a la verdad, humanamente, la pregunta tiene mucho sentido y valides. Pero es como cuando nos subimos a un avión, no sabiendo lo que el piloto está haciendo en la cabina. En veces queremos levantarnos de nuestro asiento, pero el capitán enciende la luz de cinturón de seguridad y por lo tanto tenemos que permanecer sentados, aunque no nos agrade. Tu y yo no entendemos lo que esta pasando en la cabina de aquel avión, más el capitán usando su conocimiento sabe que viene turbulencia y por lo tanto debemos ajustarnos el cinturón de seguridad y permanecer sentados por nuestro bien. Dios sabe lo que viene adelante y nos pedirá que nos ajustemos el cinturón de seguridad, esto es la paciencia, para que podamos pasar la turbulencia de los problemas. Es de notar que pasaremos por problemas, más la clave aquí es “PASAREMOS”, la prueba no será para siempre.

El rey ordenó que Sadrac, Mesac y Abed-nego fueran arrojados al horno de fuego el cual, por causas de ser calentado siete veces más de lo normal, al acercarse los que habrían de arrojarlos murieron quemados. Los hornos son usados para preparar pan el cual después es usado para alimentar a aquellos que tiene hambre. Si hoy te encuentras en un horno es por que Dios esta preparándote para ayudar el día de mañana a otros y que sin tu ayuda podrían no lograr seguir adelante. Estos hombres no cayeron dentro del horno quejándose y llorando. ¡Ellos alababan a Dios! El milagro sorprendente aquí no fue que sobrevinieron el horno de fuego oh que el mismo Señor se presento junto de ellos en medio del fuego. El milagro más grande aquí fue la actitud de estos varones. Si vives quejándote todo el tiempo, a la verdad sobrevivirás la prueba (1 Cor 10:13), pero tal vez salgas demasiado quemado para seguir adelante.


Dios tiene el control de todo, aun cuando parece que las pruebas se ponen más difíciles. Recuerda que cuando más fuerte la prueba es, es porque la victoria es aun mayor (Daniel 10:12-14). Mantente en rectitud y no pierdas tu integridad. Dios no deja nadie desamparado o sin recompensa. Las pruebas que en este día estas pasando son porque eres fuerte y el enemigo te odia y te quiere destruir. Y en verdad no es justo que el diablo siga haciéndonos la lucha, pero Jesucristo no nos prometió librarnos de la prueba, más si dijo “en el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” Juan 16:33.

83 views

© 2019 Assemblies of God

  • Facebook Social Icon
  • YouTube Social  Icon